Periodos largos de inactividad pueden disminuir nuestra fuerza y resistencia en la escalada. Sigue estos consejos básicos para recuperar tu nivel rápidamente y sin lesiones.

La escalada puede ser un deporte muy celoso con nuestro cuerpo. Quien haya pasado periodos prolongados sin entrenar, como muchos de nosotros en este periodo de contingencia, sabe que la fuerza y la resistencia rápidamente empiezan a desvanecerse, al igual que la capacidad de tendones y ligamentos para resistir el esfuerzo que la escalada demanda.

Pero no todo está perdido. De hecho, esta puede ser una oportunidad para reforzar nuestra rutina de entrenamiento y regresar mejor preparados a la roca y al plástico. Solo sigue estos consejos básicos.

1. Tómalo con calma.

Lo sabemos: antes de la contingencia tenías un grado, una rutina y uno o varios proyectos en mente. Es más, probablemente has mantenido cierto grado de entrenamiento desde casa, pero eso no significa que el cuerpo esté listo para escalar como si estos meses no hubieran ocurrido.

Empieza lento y no te exijas demasiado. Disfruta el regreso y recuerda por qué empezaste a escalar en primer lugar. Siente cada agarre y lleva tu escalada con tranquilidad.

2. Escucha tu cuerpo.

Tal vez no haya mejor aprendizaje para crecer en la escalada que entender las señales que el cuerpo nos permite percibir mientras practicamos el deporte.

Escala por debajo de tu nivel pre-contingencia, y pon atención a tus dedos, tus articulaciones, tus hombros y, por supuesto, tu mente. ¿Hay algo que se sienta raro o fuera de lugar? ¿Sientes algún dolor que no reconozcas? Dale tiempo al cuerpo de adaptarse.

3. Back to basics.

Aunque sea por un momento, date oportunidad de probar nuevamente las diferentes posiciones de los dedos al tomar un agarre, siente tus pies adaptarse a las pisaderas, y busca ese flow sobre la ruta que todos disfrutamos alguna vez.

No urge encontrarlo (o tal vez sí), pero ir paso a paso te ayudará a llegar ahí más rápido.

4. Primero la seguridad, luego el grado.

Puede sonar repetitivo, pero es fundamental: reencuentra tu ritmo y práctica de nuevo los nudos y el uso del equipo. ¡No queremos que el ocho se deshaga a media ruta!

5. Visita tu muro local y haz comunidad (con sana distancia).

La escalada es un deporte que enlaza el esfuerzo individual con el trabajo en cordada y, por supuesto, el espíritu de comunidad que todos disfrutamos. Es un gran momento de volver a hacer comunidad en tu muro local, aprender de los demás, pedir consejo a los más experimentados, y apoyar la reactivación de los espacios que tanto disfrutamos.

¡Eso sí!, espera a que esté permitida su apertura y sigue todas las indicaciones y disposiciones de seguridad.

Por último…

Elige tu montaña y trabaja por ella. No importa si la cumbre está en un volcán, un top, una meta o un objetivo de la vida cotidiana, hay que seguir adelante.

#ForYourMountain