Vivir en Tepoztlán ha despertado en mí las inevitables ganas de explorar sus montañas.

Tepoz es un pueblito turístico con mucha pinta y sobre todo con mucha roca, a donde quiera que voltees te vas a encontrar con esas icónicas montañas tan representativas de éste lugar.
El Cerro del Tepozteco comienza al final de la calle principal del pueblo, llegas a subir tal cantidad de escalones que a más de la mitad le empezaran a temblar las piernas. La ruta tradicional te lleva a la cima de la pirámide.

Todas las semanas subo por lo menos tres veces el Tepozteco, la primera vez que fui me pareció muy intenso pero muy corto lo que hizo despertar mi curiosidad por encontrar otras rutas para sumar más desnivel positivo y así fue.

El sábado pasado llegamos al punto más alto que conocía de Tepoztlán, donde puedes ver la pirámide desde arriba; estando ahí nos dimos cuenta que aún podíamos subir más y nos emocionó la idea.

Al día siguiente más mentalizados en completar la ruta llegamos a ese mismo mirador y de ahí buscamos camino que conectara con el “Cerro de la Luz” que parecía ser el punto más alto.
Buscando el camino más corto nos topamos con una mini cueva que se hacía entre el espacio de dos piedras pero que en definitiva subía, cruzando ese pedazo llegamos a la cima, para nuestra sorpresa nos encontramos con una cruz pesadísima de cantera de la cual todos ignorábamos su existencia y que más bien parecía el perchero de los zopilotes.

La ruta la terminamos por el pueblo de San Pedro, que rodea las faldas del Tepozteco, acumulamos en los primeros 3 kms. 750 mts. de desnivel positivo, nada mal para desquitarlo con los 7 kms. de bajada que hicimos hasta el pueblo. Tepoztlán es mágico.

Autor: Sofi Quin
Abril 2019