Thor Villegas nos comparte detalles de su participación en su tercer Mundial Juvenil 2019 de escalada en Italia.

Cuando me enteré que el Mundial Juvenil se iba a realizar en Arco, Italia sin duda me emocioné. Arco es un lugar con mucho significado para mí por muchas razones. En 2015 conocí por primera vez este lugar tan especial en mi primer Mundial Juvenil en el que, como buen soñador asistí con una gran ilusión de poder alzar la bandera de mi país en el pódium.

A pesar de no haber podido cumplir mis expectativas esa vez, regrese a México con más ganas de mejorar y lograr una mejor actuación en las siguientes competencias internacionales. En ese momento no sabia, ni entendía el significado de haber tenido la oportunidad de haber participado en un Mundial Juvenil. 

Cuando comprendí todo eso fue en la etapa de mi vida en la que, por cuestiones ajenas a mí, no pude participar en dos campeonatos Mundiales Juveniles, ni un Panamericano. Estaba destrozado por dentro, sentía que todos mis años de preparación y mis sacrificios se tiraban a la basura y con todo eso, mis sueños. 

Mundial juvenil en Arco, Italia en (Agosto, 2015)

LA NOTICIA

Fue a principios del 2019 cuando me llegó la noticia que tenía la oportunidad de poder ir de nuevo a un Mundial Juvenil en Arco, Italia. En ese momento se encendió de nuevo la llama en mi interior, sentí una gran energía y una determinación indescriptible. Me preparé lo mejor que pude para este Mundial, quería aprovechar esta oportunidad para volver a intentar lograr mi sueño.  

Entrené como loco por meses, cuidé mi alimentación rigurosamente y fortalecí mi mente, el punto más importante en mi preparación, A pocos días de la competencia me sentí listo y con mucha emoción de volver a Arco. No aguantaba las ganas de poder de nuevo ver los castillos a los costados de la carretera, las tan imponentes montañas, los huertos de uva, el inmenso y bellísimo lago Di Garda y, por supuesto, comer un gelato.

Selectivo Nacional 2019

CAMINO A ARCO

El viaje comenzó el 19 de agosto, me acompañaba una parte del equipo nacional, mi hermano y dos amigos. Hablamos de escalada como era costumbre, del selectivo Olímpico que se estaba llevando acabo en Hachioji, Japón. Después de 14 horas de vuelo llegamos a Múnich, ahí esperamos nuestro próximo vuelo que salía en 12 horas. Decidimos que teníamos tiempo suficiente para ir a la ciudad y, como si fuera un golpe de suerte, llegamos a un muro de escalada muy cerca de la estación del metro.

Sin entender por qué,  tres días antes de competir se me hizo una ampolla en la mano derecha. Me angustié de que me fuera afectar al momento de competir. Desde ese momento y hasta la competencia me trate la ampolla con algunas pomadas que llevaba desde México, por si llegaba a pasar algo similar. 

Ya en Arco buscamos el lugar donde nos hospedaríamos, hicimos el súper y planeamos las actividades que nos gustaría hacer. ¡Eran tantas cosas! Ir a roca, hacer psicobloc en el lago, lanzarnos a la fabrica de La Sportiva, ir al Rock Master, visitar todas las tiendas de escalada y visitar el castillo. Definitivamente no podríamos hacer todas pues fueron pocos los días que tuvimos libres para turistear. 

DÍA 01

No se si siempre inician las competencias con la modalidad de ruta, o solo ha sido una coincidencia de las competencias que he ido. El día de la competencia me levanté y me sentí realmente motivado, me prepare y a la vez escuchaba mi playlist de motivación, al salir del departamento nos dirigimos al estadio para llegar a ver al primer competidor, para tener una referencia de la ruta, yo salía en el lugar 18. 

Fue una sensación extraña cuando me caí en la primera ruta, estaba un poco confundido, me había visualizado en un punto más alto de la ruta y caerme en un paso que no esperaba me sorprendió. La segunda ruta no fue diferente. Sentía que solo estaba dando mi 80% de mi verdadero límite, pero yo sentía en ese momento que daba el 150%.

Segunda ruta de la eliminatoria en Arco.

ANÁLISIS

Con ayuda de mi coach identificamos qué había pasado en las clasificatorias de ruta. Ya teniendo identificado que había sucedido me estuve preparando mentalmente para la siguiente prueba: Boulder, para la cual me sentía mucho mejor preparado. Tuvimos unos días libres entre las competencias de Ruta y Boulder con los que pudimos hacer un par de cosas de nuestra lista de actividades. 

Una noche antes de competir me recordé mi objetivo de este viaje, “Regresar a México habiendo dado todo” más que conseguir un lugar, eso realmente no importaba. Lo que realmente importa en una competencia es entregarte, aferrarte y evolucionar. El ranking solo es un numero, y ese número no representara tu gran sacrificio y entrega. Sin embargo, se vale tener una expectativa de este, más no tenerlo como objetivo.

DÍA 02

Salí con una gran determinación a competir, me encontré con el primer Boulder, corto y duro. Los primeros dos intentos me caí en el inicio, pero en el tercero estaba juntando en el top y simultáneamente mientras empezaba a sonreír ¡se serrilló mi mano! Tenía tiempo, me relajé, me enfoqué y fui…misma historia. Después de darle algunos pegues, ya teniendo la presión del tiempo di un último intento en el cual me levanté el inicio y eso fue todo. ¡Sí que lo había dado todo!

Segundos antes de competir.

El segundo boulder estaba encima de mis capacidades de resolución (la beta), tenía un estilo muy europeo, prismas sin agarres y una técnica rara para agarrarlos. A pesar de que traté varias betas no pude llegar a la zona de este problema. Con el enigma de la beta de este boulder empecé a imaginar más betas, pero en ese mismo momento me detuve, estaba en mi tiempo de descanso para el tercer boulder, tenía que enfocarme. Borrón y cuenta nueva en cada boulder.

"...era una lucha en la que en cualquier momento alguien caería, yo o el boulder."

Ya iba a la mitad de la competencia y empezaba a sentir el cansancio acumulado, sabia que tenia que dar pegues precisos para evitar cansarme de más, el primer pegue en el tercer Boulder sin duda fue muy bueno, llegue tirándole al top, tenía un paso de abrir las piernas que me costó demasiado, para el segundo pegue vi que tenia que subir mi pie izquierdo un poco más y al momento de intentarlo mi flexibilidad no me daba, busque otras opciones, las intente, pero no funcionaron.

Estuve suspendido de la micro regleta y el prisma por más de 40 segundos tratando de colocar los pies, los antebrazos ardían y los dedos de la mano izquierda ya se habían dormido, era una lucha en la que en cualquier momento alguien caería, yo o el boulder. En mi último esfuerzo por lograrlo, intente subir mi pie de frente pero no podía así que me arrastre embarrando la espinilla en el prisma. Caí, mis dedos temblaban, mi espinilla sangraba, los antebrazos adormilados y una sonrisa enorme.

Suspendido en el cuarto boulder.

LA COMPETENCIA

Varios competidores entregaron el corazón, luchando hasta el último segundo y todos superándose de una manera que en lo personal me motivó bastante, verlos escalar y decir “ya se va a caer” y que sigan avanzando es algo sorprendente, de las mentes tan determinadas que tienen. Personalmente las competencias nos permiten poder crecer en todos los ámbitos, nos hace ser más enfocados, apasionados, aferrados, Determinados, entusiastas, positivos, a no ser conformistas y sobre todo a controlar tus emociones y a ti mismo.

La competencia es con uno mismo, cada día por ser mejor.

“Todos tenemos la capacidad de poder aferrarnos a nuestros sueños”

Thor Villegas